18/3/13

Me gustaría ser Papa

18.3.13


Me gustaría, me encantaría, incluso mataría por ser Papa (no sería el primero en conseguirlo mediante ese método). Por supuesto me refiero al Papa llano. Hablo de la acentuación de la palabra, obvio; mi intención no sería, ni mucho menos, ser alguien cercano al pueblo. Para eso elegiría ser sacerdote de parroquia de barrio obrero. Yo quiero ser el mismísimo relevo de San Pedro y calzar las sandalias del pescador.

Lo que de verdad me gustaría es subir los brazos desde el balcón de la Plaza San Pedro y que, sin necesidad de más, todo el mundo aplaudiera y gritara emocionado. No haría en realidad gran cosa, soy Papa. Tampoco tendría intención de cambiar nada, eso es para la Iglesia de base. Un Papa es Papa como el torero es torero. Un torero se carga a toros, es su cometido y un Papa, pues eso, hace cosas de Papa.


Iría de pie en mi papamóvil y la poli no diría nada. Alguna vez me saltaría el protocolo y daría la mano a algún feligrés solo para ver qué careto se le queda al muy hijoputa. Incluso me haría una foto con su smartphone. Fijo que en su feisbuc consigue más de un centener de megustas. Se convertiría en un tipo de lo más popular gracias a mí. Qué majo sería, ¡leñe!

Me veo, no obstante, con algún problemilla que debería solventar cuanto antes para poder optar al pontificado. Uno de ellos es el hecho de no creer en Dios y de ser consciente que de tener la suerte de encontrar algún día la fe no sé por qué debería elegir al Dios Católico como verdadero. No sé, siempre me ha caído mejor Buda que Jesucristo. Supongo que entre dos figuras de difícil credibilidad histórica me parece más veraz la que murió de una indigestión que la del tipo al que le hicieron mil judiadas antes de subirlo en una cruz y mandarlo con su padre de quien se supone que aseguraba ser hijo (humildad poquica tenía). Demasiado mártir, vaya. Muy literario todo.

Otro problema que veo es el del celibato. Vamos, que si un sacerdote de a pie no puede echar un polvo, de todo un Papa ya ni hablamos. De todos modos supongo que alguna pajilla caería y quien dice una pajilla dice también algún polvete clandestino con todo el morbo que da una sotana de puro blanco esperma.

Me veo analizado por la prensa. Que si se casó por lo civil, que si se fue de putas, que si se metió alguna raya… De acuerdo, no lo tengo fácil, pero antes nadie hubiera pensado que una tipa “estrenada” pudiera aspirar a ser reina y fíjate la princesa Letizia. Allí la tienes toda pita ella. Los tiempos cambian y, quién sabe, a lo mejor en 40 o 50 años puedo verme dando discursos vestido con faldas blancas mientras pongo a caldo a los maricones.

Rezaré para que así sea. Bueno, como no soy muy devoto, hazlo, por favor, por mí. El mundo necesita un Papa como yo. Amén.