El buen periodista

“El buen periodista predica con el ejemplo de otros, el de los que alimentan el suyo propio y nadie va a predicar”.

El buen periodista es aquel que sabe hacer reportajes sobre pelotas de tenis y también el que no tendría ni puta idea de por dónde cojones cagar semejante mierda.

Es aquel capaz de convertirse en máquina de mortadela, procesar información y sacar fiambres… ¡tachán!

El que sin musa no sabe qué... –no me sale-.

Es el que resume en dos palabras dos mil ideas. El que no encuentra el cómo, dónde, cuándo, por qué… ¿y la otra?… Ese mismo.

Quien no sale de su barrio. Quien a penas pisa la tierra madre que le parió.

El alimentado con sangre y gasolina. El que simplemente respira… a pleno pulmón…

Es el loro… El inquieto… El listo… El imbécil… El ignorante… El ingénuo… El chupapollas… El rebelde… El ingrato… El enano… El desnudo… El difrazado…

Es el listillo…

Eres tú… sin saberlo. Eres tú… que siempre quisiste contar… Eres tú… que siempre quieres callar.

El buen periodista predica con el ejemplo de otros, el de los que alimentan el suyo propio y nadie va a predicar.

No me gustaría ser buen periodista… preferiría ser uno muy malo. Pero tan bueno... Pa comerme, vamos.

La próxima vez intentaré que no se me llene tanto la boca ante la palabra “periodista”. ¡Prometido!.

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